Luis Crespo y otros amigos me envían la siguiente información sobre una actividad de autentica «arqueología montañera» intentando recuperar las viejas vías en las Agujas de Cardaño.
Una iniciativa interesante en unos tiempos que parece que la alta montaña no esta de moda.
Tras una marcha acelerada y las mochilas cargadas de material, llegamos a los neveros que perduran en la pedrera. Una vez superados nos encontramos en la base de las Agujas. Sacamos los croquis. Con la mirada desde abajo las Agujas imponen respeto a la vez que curiosidad. Tras una breve deliberación nos decidimos por una vía que recorre una canal entre las Agujas décima y undécima.
Según el libro de Gonzalo Alcalde Crespo la vía “sigue el diedro-canal escalonados que limita ambas (60m,III). Primera ascensión 15-VIII-1979 (Gabino Díez-Miguel Ángel Pérez-Tomás Torroba, del G.U.M. de Valladolid). Dificultad: A.D.”
Una vez elegida la vía comenzamos a repartir el material. Lo que desde la distancia parecen paredes verticales desde la cercanía se convierte en pequeñas repisas escalonadas. Los primeros quince metros son de color verdusco que se diferencian del resto de la pared y, que, a pesar de ser bastante escalonados, la roca está demasiado pulida y los agarres incómodos. A penas hay sitio donde meter material. Una vez superada la zona escalonada pasamos a una pequeña canal, que se estrecha según avanzamos pero que nos permite progresar sin dificultades. Ya casi al final del embudo nos encontramos un clavo bien fijado pero casi en la base de una pequeña repisa, que nos sirve para proteger el paso que hay a la derecha y que conduce a una repisa donde armamos la primera reunión. Es una terracilla en la que entramos los tres miembros de la cordada algo juntos pero cómodamente.
Por encima de nuestras cabezas en medio de la canal, hay un pequeño espolón que la divide. Decidimos ir por el lado derecho, ya que hay más posibilidades de proteger la vía, aunque es más adherente que el primer largo, también está más descompuesta. El croquis del que disponemos aparece una línea recta por el lado izquierdo, no le seguimos porque parecía con menos posibilidades de protección.
En este segundo largo los agarres son mejores que en el comienzo del L1, siendo la gran mayoría lajas. El pequeño espolón que dividía la canal poco a poco se va convirtiendo en una imponente mole de roca afilada y por la que parece impracticable pasar por ella. La bordeamos por el lado derecho y a unos 5m de la punta de la aguja armamos la segunda reunión de una pequeña fisura vertical y de otra fisura más baja en la que entra una cinta y que queda bloqueada por una piedra encajonada, quedando la cinta abrazando la roca con un sólido puente de roca. Unos 30cm por encima de la R2 hay una pequeña repisa de hierba por la que se puede acceder al Campo de Gibraltar sin ningún problema.
Una vez juntos en la reunión continuamos hacía la cima de la Aguja.
Material: Juegos de friends hasta el 2, de fisureros y algún cintajo de 1,20. La vía no está equipada.