Cordillera del Himalaya, Dhaulagiri, 8.167 metros de altura, este es el destino de nuestros aventureros, que una vez más desafiarán a una de catorce cimas del mundo que se elevan por encima de los ocho mil metros.
Solo es una cifra, 8.000 m. Pero es algo objetivo. Tan indudable y rotundo que podría resultar incluso soberbio, casi ofensivo.
Discutiríamos a la hora de buscar el monte más bello, la montaña más lejana y aislada, la cumbre más difícil. Pero solo existen catorce que superen los 8.000 m. ¿Solo una cifra? ¡Que mas da!, son las mas altas.
Tal vez sea esa exclusividad lo que atrae a algunos. Puede que otros busquen superar sus propios límites en la altura, transportando sus frágiles cuerpos casi fuera de la atmósfera terrestre. Pero también podemos huir del tópico del reto, del triunfador que se alza por encima de algo, para tener el mundo a sus pies, y contemplar a estos gigantes como la síntesis de todas las montañas. Como si los ochomiles encerraran en si mismos un poco de cada montaña. No en vano alguna cima recibe el nombre de “La madre de todas las montañas”.
A pesar de la evolución de la técnica y de la mejora de los materiales, la ascensión de un ochomil sigue siendo realmente difícil, en ocasiones extremo. Hoy en día gracias a las comunicaciones modernas, un gran número de personas pueden seguir la evolución de las ascensiones pues el alpinismo posee la capacidad de “emocionar”, de hacer vibrar los corazones.
Alpinistas de nuestra comunidad han ascendido varios de estos gigantes himalayicos, incluso los más altos, el K2 y el Everest. Esto demuestra la buena salud de la que disfruta este deporte en nuestra tierra.
Dhaulagiri llaman a esta montaña los habitantes del Nepal desde tiempos remotos. En sánscrito, Dhawala significa blanco, y Giri, montaña.
El Dhaulagiri fue el primer ochomil afrontado por una expedición moderna y sin embargo, fue el penúltimo en ser coronado. Tras resistir asaltos durante diez largos años, se rindió al octavo intento. Una expedición francesa lanzo la primera tentativa en la primavera de 1959. Conocidos alpinistas del Club Alpino Francés formaron el equipo: Lachenal, Rebuffat, Couzy y otros dirigidos por Maurice Herzog. El Dhaulagiri se resistió con tal fiereza a esta expedición que hizo afirmar a Lionel Terray: No volveré a poner los pies en aquella montaña. Es mas, ese rechazo llevo a los franceses al Annapurna, que no pudo resistirse a ser el primer ochomil vencido por el hombre.
Hasta lograrse la primera ascensión en 1960, el Dhaulagiri había sido atacado por cinco expediciones que siguieron los itinerarios del espolón norte y de la arista oeste, y por una sexta que intento abrir vía en el pilar nordeste.
Finalmente, en 1960, Max Eiselin dirigió una potente expedición suiza con la originalidad de utilizar, por primera vez en el Himalaya, un avión ligero especialmente adaptado a los trabajos en montaña y destinado al transporte de material y expedicionarios. La cima fue coronada el 13 de mayo.
Hasta la actualidad el Dhaulagiri ha recibido la visita de numerosas expediciones españolas de las cuales seis han resultado exitosas, dos vascas, dos catalanas, una gallega y una andaluza; ascendiendo un total de 13 personas, (seis vascos, tres catalanes, tres gallegos y un andaluz) no habiendo ninguna mujer entre estos ascensionistas. También reseñar que un español, Quico Dalmases desapareció en la expedición de 1989.
En el otoño de 1995, la primera expedición organizada y formada enteramente por castellanos y leoneses, tuvo como objetivo este pico, no siendo recompensada con el éxito a pesar del gran trabajo desarrollado en la montaña, alcanzando la cota de 7.700 m. en el último intento.