El paso de la vertiente meridional de la cordillera del Himalaya a la septentrional sorprende por la brutalidad del cambio. Las altiplanicies tibetanas son espacios ilimitados dominados por una paisaje totalmente árido, y azotados por un viento incesante y gélido. La función de barrera que ejerce el Himalaya, que impide la llegada del monzón con sus lluvias, hace que en el Tibet haya en torno a 300 días de buen tiempo al año, con temperaturas muy bajas determinadas por una altitud media comprendida entre los 4500 y 5200 m. Por encima de este mundo caracterizado por el frío, las rocas, la arena y una luz cegadora, sobresale la pirámide irregular del Everest, azotada constantemente por tormentas. |
Tras la marcha de aproximación de unos quince días, atravesaremos el glaciar Chago, hasta llegar al campo base 1, a unos 6300 metros de altitud. según muestra el gráfico adjunto; Una vez en el campo base 1, continuaremos atravesando el Makalu La, famoso collado del Makalu, tras el cual, nos encontraremos con el campo base 2, desde donde atacaremos a cumbre entre los días 8 a 21 de mayo de 2005.
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