Hace unos días ha salido a la luz un nuevo libro sobre las montañas de nuestra comunidad. Su titulo «Rutas por las montañas de Castilla y León y su autor, mi buen amigo Borja Dominguez.
Un interesantisimo trabajo sobre montañismo sin mucha dificultad de nuestras montañas mas representativas.
Solamente recomendaros su lectura y consulta, pues los datos aportados son muchos y buenos.
Por ultimo os transcribo a continuacion el prologo de dicho libro, que Borja tuvo la amabilidad de encargarme escribir.
Que disfruteis el libro y las montañas.
Cuando mi amigo Borja me propuso escribir un texto a modo de prólogo para este libro de Rutas por las Montañas de Castilla y León, mis primeras sensaciones fueron preocupación y pereza. Preocupación porque escribir algo que se va a publicar junto a los textos de un profesional del periodismo, siempre es una responsabilidad y pereza porque reconozco que “la pluma” no es mi fuerte, pero no podía eludir la tentación de hablar de estas montañas que me han visto crecer como persona y como montañero; y espero me vean, no morir en ellas pero si cerca de ellas.
Muchas veces a los montañeros preocupados por los temas de comunicación se nos plantea la duda de dar a conocer o no, los “secretos” de nuestras montañas. Tenemos que escoger entre divulgar o esconder. La solución no es fácil. Vivimos en tiempos en que la masificación está por todas partes con todos los inconvenientes que ello supone. Cada vez van quedando menos lugares donde poder estar solo, aparte de la responsabilidad que supone, facilitar el acceso a un entorno potencialmente peligroso, pero en mi caso siempre predomina el sentimiento de que si yo he sido, y soy tan feliz en la montaña, sería muy egoísta por mi parte querer acapararla para mi solo. Es por ello que estoy convencido de que la difusión de nuestro patrimonio natural siempre es positiva, pues solamente se puede amar y respetar lo que se conoce.
Por otra parte no podemos negar que estas actividades se desarrollan en un entorno hostil con todos los peligros que conlleva una actividad al aire libre. Muchos de estos peligros se podrán minimizar adoptando una serie de medidas de prevención en la planificación previa, y otros inherentes a la propia actividad, se podrán reducir o incluso suprimir con un correcto equipamiento, y manteniendo unas condiciones físicas y técnicas idóneas.
Son tantos los factores de los que depende el riesgo, que resulta imposible llegar a una situación de seguridad absoluta. Por tanto si surgiera la necesidad de pedir ayuda, los pasos a seguir comienzan con una llamada al 112, desde donde se recogen los datos para una correcta y eficaz gestión. Acto seguido se activan los distintos recursos que se coordinan en aras de resolver la situación de la forma más rápida y eficaz posible. Este será siempre el cauce de comunicación idóneo y las llamadas a familiares y amigos, no harán más que prolongar en el tiempo la intervención de los profesionales del rescate y dar lugar a posibles confusiones.
La selección de rutas y ascensiones que se recogen en este volumen, sin por supuesto ser todas las posibles, si representan las más significativas y características de nuestra geografía y no defraudarán a ningún amante de la naturaleza. El autor nos introduce en territorios hasta la fecha bastante bien conservados, pero amenazados y “acorralados” cada vez más por un modelo de desarrollo que va dejando cada vez menos terreno virgen sustituyéndolo por la llamada “naturaleza en conserva”.
Espero sinceramente que publicaciones como esta, escrita por un gran amante de la montaña, sirvan para protegerla, pues como dice Eduardo Martinez de Pison, el problema de la naturaleza es que no vota en las elecciones.
Tente Lagunilla
Montañero.