Seguimos trabajando en el libro sobre la Historia de Curavacas y en esta ocasión adelanto un pequeño párrafo en el que hablamos de la «Mina Esperanza» que funcionó en periodos alternos entre el 7 de septiembre 1871 y el 25 de septiembre de 1985.
«En el año 1871 se asiste al inicio de la explotación de Mina Esperanza, situada en término de Triollo, a unos seis kilómetros del núcleo urbano. Se dedicó a la extracción de calamina y supuso una fuente de reactivación económica para una tierra deprimida. Naturalmente, las condiciones climatológicas imponían su abrupto carácter montañés, y las actividades mineras se limitaban a los periodos en los que la nieve consentía a los mineros que desarrollasen su trabajo. Una brusca caída del precio del mineral extraído motivó que la explotación cesase en su actividad en el año 1883. La actividad regresaría en 1890, para volver a cesar cinco años después. La explotación continuó con su singladura intermitente, reactivando su actividad por breves periodos. Los cronistas destacan las penosas condiciones de trabajo que soportaron los mineros en los años iniciales de la explotación, en los que el acarreo del mineral extraído hasta la plaza de Triollo debía realizarse en carros arrastrados por mulas que transitaban penosamente por sendas que en algunos puntos superaban los 1.600 metros de altitud. Los salarios con que se retribuía la durísima actividad de los mineros resultaban extremadamente bajos, y no faltaron trágicos accidentes -en 1905 dos trabajadores quedaron atrapados en el interior de Mina Esperanza tras la explosión de un barreno-. Entre las adaptaciones que contribuyeron a mejorar el rendimiento de la actividad minera destaca la construcción del teleférico instalado en 1925, que mejoró sensiblemente la funcionalidad del transporte de la calamina extraída. La caducidad de la concesión, en 1985, puso fin a la pequeña historia de esta mina».