Generalmente pensamos que el Facebook solo sirve para fisgonear un rato, vender el equipo de travesía que te sobra… hay quien piensa que es una maravilla y otros que lo odian a muerte.. Yo personalmente creo que como todo en esta vida tiene sus cosas buenas y malas. A fin de cuentas es una herramienta más, que dependiendo de cómo y para qué la utilicemos puede aportarnos cosas positivas o no.
Tengo varias anécdotas curiosas de cosas que me han sucedido a través o como consecuencia del Facebook; hoy voy a contaros la última.
Hace unos días publiqué en mi muro de Facebook una fotografía de un libro que me había regalado un amigo. El libro en cuestión era «La route de l’Everest» de Claude Deck y Perre Mazeaud. Cuenta la historia de la primera expedición francesa al Everest.
Poseo una aceptable biblioteca de montaña y siempre es agradable hacerse con algún ejemplar «raro». Tengo una primera edición en francés de «Annapurna, primer ochomil» una primera edición en castellano de «La ascensión al Everest»… Muchas cosas dedicadas por su autor… vamos que por lo menos se puede decir que me gusta el tema de los libros.
En los comentarios del muro algunos me felicitaban por la adquisición, otros me felicitaban por mi cumpleaños, pero de repente un mensaje inesperado..
«Tente, hola! Soy Barbara, o Vik, como me llamaba mi difunto marido, RAFA PELLUS! A quien echo tanto de menos. Veo que te gustan los libros de montaña. Rafa tenía una colección muy bonita y antigua de libros, me sería un honor regalar alguno a una persona montañero como tú que sabe apreciarlo. Alguno en francés. Un saludo, Barbara «la Vikinga» como me conocen los antiguos peñalaros!»
Ni que decir tiene que me puse de inmediato en contacto por privado para charlar con Barbara. Una mujer encantadora que ponía su biblioteca a mi servicio.
Por supuesto el nombre de Rafael Pellús me sonaba a «Pañalaro ilustre», pero no le ponía «cara», así que investigando en internet descubrí que Rafa había sido no solo un enamorado de la montaña sino que en los años cincuenta había participado en innumerables escaladas de dificultad y renombre en su época, 1954 primer intento de escalada invernal al Naranjo de Bulnes, 1956 primera invernal a la sur directa de Peña Santa junto a Antonio Flores, 1957 primera invernal a Torre Cerredo, 1960 primera a la aguja Jose del Prado en la sur de Peña Santa…
Todo esto hacia que me hiciera más y más ilusión hacerme con esos libros.
Por fin hace un par de días pude desplazarme hasta el lugar de residencia de Barbara. Me esperaba con las puertas abiertas y aunque solamente habíamos charlado un par de veces por teléfono, parecía que nos conocíamos de toda la vida… hablábamos el lenguaje universal de la montaña.
Pasamos una agradable mañana hablando de Rafa, montañas y libros. Finalmente más de cincuenta volúmenes de literatura de montaña han pasado a engrosar mi biblioteca.
En estos días estoy clasificándolos, archivándolos y colocándolos en mi biblioteca. Algunos en francés, otros ediciones antiguas y descatalogadas… otros de fotografía gran formato.. Pero hay uno que me impresionó. Según me decía Barbara era el preferido de Rafa. Un ejemplar de gran formato de fotografías del Himalaya. Rafa, con toda su paciencia y cuidado, había numerado todas las paginas (las fotografías a margen perdido no dejaban sitio para numeración) y tenía, en folios a parte, un índice de toda la toponimia de los lugares que salían en las fotografías. Una auténtica joya.
Con estas líneas solamente quiero agradecer a Barbara el detalle y exaltar la figura de Rafael Pellús Basaldua. Seguro que existen lugares igual de idóneos que mi biblioteca para acoger estos libros, pero simplemente quiero garantizar que estos volúmenes han ido a parar a manos de otro montañero que como poco, ama la montaña tanto como Rafa.